El informe Technology Trends Outlook 2026 de la consultora McKinsey señala que la innovación tecnológica entra en una nueva fase donde su impacto se traslada cada vez más al mundo físico. La inteligencia artificial continúa siendo el principal motor de cambio, pero su expansión ya no depende solo de nuevos algoritmos, sino de avances en tecnologías de apoyo como semiconductores, centros de datos, redes eléctricas, robótica, plataformas de descubrimiento científico y sistemas espaciales. Por ello, la inversión se orienta masivamente hacia la infraestructura y la energía, y el reto clave pasa a ser desarrollar el hardware, el talento y la capacidad operativa necesarios para implementar la IA a gran escala. McKinsey identifica 14 tendencias tecnológicas clave agrupadas en tres ámbitos —la revolución de la IA, las fronteras de la computación y la conectividad, y la ingeniería de vanguardia—, e incorpora dos nuevas tendencias: el desarrollo de software con capacidad de agencia y la IA para el descubrimiento científico y la ingeniería. El informe subraya que la IA no es una tendencia aislada, sino un factor habilitador de muchas otras tecnologías, y advierte que su velocidad sin precedentes plantea desafíos organizativos: escasez de energía, talento, capital e infraestructura, junto con riesgos crecientes de ciberseguridad. En este contexto, McKinsey destaca cinco temas que configuran el panorama tecnológico —mayor autonomía de las máquinas, avances más rápidos de lo que las organizaciones pueden asimilar, menor margen para la ciberdefensa, mayor integración hardware-software y presión sobre los sistemas energéticos— y concluye que el éxito exigirá no solo adoptar nuevas tecnologías, sino rediseñar procesos, capacidades laborales y modelos operativos.
The technology story of 2026 has moved off the screen and into the physical world. Innovation is accelerating in the power grids and chips that underpin the data center boom; in the intelligent robots that embody AI; in the agentic systems discovering new chemical compounds; and in the launch pads sending thousands of satellites into orbit.
AI needs energy to scale. That’s one reason energy technologies alone drew nearly $200 billion in investment in 2025, among the highest capital influx in any technology domain. And spending on AI infrastructure doubled in a single year. These developments show that the defining questions today are not only about what technology can do. They are also about who can build the hardware and assemble the skilled workforce to deploy AI in the real world. At the same time, huge leaps were made in cybersecurity and software development—illustrating that AI is accelerating the digital frontier, too.
Fuente: https://www.mckinsey.com
